Hypatia Becerra

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“Soy la menor de cuatro hermanos. Mis padres son originarios de Amatlán de Cañas y también mis hermanos nacieron allá. Yo nací en Tepic y viví allá hasta los dieciocho años, más o menos. Mis años en Tepic fueron maravillosos, tengo arraigo por Tepic, siento mucho cariño por la tierra y tengo muchos recuerdos bonitos. Estuve en la primaria Miguel Alemán y en la secundaria federal número uno, luego de ahí me fui a Chapingo a estudiar el bachillerato. Estando en Chapingo me ofrecieron una oportunidad para ir a estudiar a Alemania. Alemania entonces estaba dividida en dos: República Democrática Alemana y República Federal Alemana. Me ofrecieron una beca para estudiar en la República Democrática Alemana, me fui y estudié la licenciatura en economía en la Escuela Superior Bruno Leuschner de Berlín. Fue una experiencia muy bonita, me siento muy orgullosa y muy privilegiada. Estuve en un país socialista que ahora no existe, viví el socialismo real en uno de los países más desarrollados y más avanzados tecnológicamente hablando. Creo que pocos tenemos la posibilidad de no ser alemanes y haber vivido esta experiencia, yo lo viví como estudiante y lo conocí perfectamente. Estuve seis años allá, regresé pero ya no a Tepic porque ya la casa materna la habían vendido y mi padre había fallecido. Aterricé de casualidad en San Luis Potosí y estuve allá cerca de nueve años. Trabajé en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en la Facultad de Economía y también di clases en la maestría de administración y contaduría. Trabajé en el Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología y me volví a ir a hacer estudios de doctorado a la Universidad Libre de Berlín. Me fui becada las dos veces, regresé cuando el muro ya había caído y las Alemanias se habían reunificado, el mundo había cambiado. Con la caída del muro de Berlín había caído también el sistema socialista como tal, cuando regresé la experiencia fue completamente distinta. Era yo más grande y tenía un hijo de un año y medio que llevé conmigo. Si bien caí al mismo Berlín, del otro lado del muro aun cuando ya no estuviera, en la vida cotidiana seguían existiendo diferencias, les duró mucho tiempo a los alemanes. Fueron dos experiencias muy distintas que viví en dos países, me permitió tener un poco más de sensibilidad de lo que había sido el cambio y la caída del muro, y lo que significó para Alemania esa transformación tan radical de su historia política, social y económica. Estuve allá cinco años, regresé nuevamente a San Luis y me incorporé a la universidad por algunos tres años. Continué mi trabajo en el Consejo de Ciencia y tecnología nuevamente y después de eso quise salirme de San Luis Potosí. Vivía la vida de trabajo y de familia con mi hijo, pero sentía que no tenía esa satisfacción plena de felicidad. Ya mi madre había muerto y mis hermanas estaban haciendo su vida. Se me presentó la oportunidad de concursar por una plaza en el Centro de Investigación y Docencia Económicas, el CIDE. Apliqué, mandé un curriculum, me citaron para una entrevista y me dijeron que había sido seleccionada para ocupar el puesto. No lo pensé dos veces, creo que no tenía que pensarlo, fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida y que más he deseado. Estoy aquí desde hace aproximadamente siete años como coordinadora de la licenciatura en ciencia política y relaciones internacionales. La experiencia en el CIDE ha sido muy aleccionadora, yo tenía conocimiento de lo que era desde que estaba en San Luis, pero nunca esperé que tuviera la oportunidad de trabajar en un centro de investigación como éste. Creo que es una de las mejores instituciones que hay en el país en el área de ciencias sociales, una institución con un perfil fuertemente académico y de investigación para los profesores. Es un centro de investigación que ofrece carreras de nivel superior, salen estudiantes con un perfil de mucha competitividad en el mercado laboral. Tengo un espíritu un poco aventurero, no me quedo en un lugar por muchos años. En el CIDE he aguantado porque me encanta mi trabajo, creo que de aquí ya no me muevo hasta que sea necesario. Mi hijo creció, se casó y está haciendo su vida. Ahora me di la posibilidad de retomar cosas que había querido hacer en algún momento, en mis tiempos libres estoy aprendiendo a tocar la guitarra, el teclado, hago ejercicio todos los días, leo mucho, me gusta mucho la literatura. Voy a seguir haciendo lo que me gusta y hacerlo bien hasta donde pueda.”

Hypatia Becerra, 56 años
Economista
Ella es #nayaritadelcentenario
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