Giovanni Figueroa

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“Aunque nací en Tepic, siempre me he considerado tuxpense. Los primeros dieciocho años de mi vida los pasé ahí, hasta que tuve que trasladarme a Tepic para estudiar la licenciatura en derecho en la Universidad Autónoma de Nayarit. Desde que me acuerdo, en la primaria y en la secundaria participaba mucho en concursos, primero de poesía y de declamación. Después, a partir de tercer año de secundaria, incursioné en la oratoria por invitación de uno de mis profesores. Toda la secundaria, toda la preparatoria, y hasta segundo año de licenciatura, participé en el concurso de oratoria Juan Escutia que sigue organizando cada año la Cámara de Diputados del estado de Nayarit. Una vez que gané la última categoría me retiré de los concursos de oratoria, creo que fueron años muy buenos. Cuando estaba en cuarto año de la carrera, quien estaba como secretario de investigación fue a invitarnos a participar en un programa de verano de investigación científica, el programa Delfín. En cuarto año fue cuando me vine al Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM a hacer ese año de investigación. El siguiente año repetí, pero ya en el Instituto de Investigaciones jurídicas. De esas dos etapas de verano de investigación fue que salió mi tesis de licenciatura con la que me titulé. Cuando salí de la licenciatura se me presentó la oportunidad de irme como secretario de acuerdos de quien en ese momento estaba como presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado y lo combinaba dando algunas clases en la ahora Unidad Académica de Derecho de la UAN. Fue como un año y medio más o menos lo que estuve así, porque se dio la oportunidad de ir a hacer el doctorado a la Universidad Complutense de Madrid, un doctorado en estudios superiores de derecho constitucional. Me fui en el dos mil tres y originalmente iba por cuatro años pero se extendió un poco la estancia porque concursé por una beca del Ministerio de Educación español para poder hacer una estancia de investigación académica a otro país de la Unión Europea con el objetivo de poder sacar el doctorado europeo. Mi tesis de doctorado tenía que ver mucho con un tema que habían desarrollado los italianos sobre sentencias constitucionales atípicas. Me fui la primera vez a la Universidad di Perugia a hacer mi estancia de investigación y al mismo tiempo estudiar italiano. En dos mil nueve regreso a Italia pero a la Universidad de Bolonia que es la universidad más antigua del mundo. Ahí realicé una estancia de investigación bajo la dirección del profesor Lucio Pegoraro, uno de los mayores comparativistas en la actualidad. Yo creo que me marcó esa área del derecho, porque desde entonces todo lo que he publicado lo veo siempre desde una perspectiva del derecho comparado, analizando la figura jurídica que estoy investigando en otros sistemas jurídicos del área latinoamericana y europea. Termino el doctorado en dos mil nueve y regreso a la Unidad Académica de Derecho. Fui uno de los egresados que resultaron beneficiados con un programa de becas. Aun cuando no había una obligación formal de regresar a la Universidad, tenía el compromiso moral. Además de ser profesor e investigador, estuve coordinando cinco maestrías y trabajando como director de la escuela judicial del Poder Judicial del Estado de Nayarit. Tengo entendido que fui el primer nayarita al que la editorial Porrúa le publicara un libro de derecho, lo publiqué en dos mil once. Fue mi primer libro como autor único, después participé en varios libros más. En dos mil trece se presenta la oportunidad de irme a la Ciudad de México como director de derechos humanos del Consejo de la Judicatura Federal. Ahí estuve un tiempo y después estuve como secretario técnico de la presidencia del Consejo. Quería tomarme un año sabático, pero la vedad es que duró menos de diez días porque me invitaron a colaborar en la presidencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación como asesor del presidente. Ahí estuve hasta diciembre del dos mil quince. Decidí dejar la administración pública por lo menos por un tiempo y dedicarme al cien por ciento a la cuestión académica. Se abrió una convocatoria en la Universidad Iberoamericana y a partir de dos mil dieciséis estoy como académico e investigador de tiempo completo y como coordinador de la maestría de derechos humanos. Algo que me gusta de la Ibero es la misión que tiene y la apertura hacía los problemas sociales, sobre todo aquellos que tienen que ver con grupos vulnerables y con la defensa de los derechos humanos. Algo de lo que más satisfacciones me ha dado es haberle dado clases a los secretarios de estudio y cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre sentencias constitucionales; siendo ellos los expertos en la materia, fue todo un reto. Soy miembro del Sistema Nacional de Investigadores, actualmente en el nivel uno. En dos mil veintiuno me toca evaluarme, vamos a ver si con base en lo que hemos hecho podemos pasar al nivel dos. Quiero seguir publicando y buscar nuevas líneas de investigación, algo de lo que nunca pensé en escribir fue cuestiones de bioética. Junto con una querida amiga, hemos recientemente publicado un libro que se llama Bioética y decisiones judiciales. Ella como experta en bioética y yo en decisiones judiciales, hemos hecho este libro que está teniendo mucho éxito actualmente. Ha habido algunas propuestas para regresar a la administración púbica, pero de aquí a corto plazo el único objetivo es seguir en lo que hago, me veo todavía al cien por ciento dedicándome al ámbito académico, seguir publicando y dando clases en diferentes programas de posgrado.”‘

Giovanni Figueroa, 40 años
Investigador y autor jurídico
Él es #nayaritadelcentenario
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