Hugo Zamora

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“Soy boxeador de la Universidad Autónoma de Nayarit, acabo de ser campeón en Mérida, Yucatán, obteniendo la medalla de oro. En dos mil diecisiete gané la presea de bronce en Monterrey, Nuevo León. Tengo aproximadamente ocho años boxeando, había entrenado unos tres años anteriormente y después me fui por otros deportes como es el beis y el basquetbol. Volví a retomar el entrenamiento con Rosendo Parra, que es el entrenador de aquí de la Universidad; con él llevo cinco años. Nací en Tuxpan y allá viví nueve años, vivía en una casa con mis tres hermanos, mi mamá y mi papá. Ellos decidieron irse a otro lado a trabajar, en Tuxpan no había mucha oportunidad. Nos fuimos a Ciudad Juárez, Chihuahua. Nos fue bien, allá estuvimos algunos años, yo me dediqué a estudiar y empecé a practicar el boxeo con un tío como hobby. Mi papá trabajaba en una maquila de construcción y esas cosas, mi mamá era ama de casa. Allá mi mamá se enfermó de cáncer, duró tres años batallando con su enfermedad. Mi papá la ayudó mucho pero la enfermedad avanzó bastante y falleció. Al tiempo regresamos a Tuxpan, en donde fui criado por mis abuelos Pedro y Aurora, que en paz descansen. Ellos fueron los que me sacaron adelante, fueron como mis padres. Mi papá no estaba casi con nosotros, tenía que trabajar para poder sacarnos adelante. Yo empecé a trabajar con mis tíos y mi abuelo ahí en las vacas para poder sacar para mis gastos y pues alivianaba a mis hermanas, yo fui quien cuidó de ellas. Yo quería seguir estudiando, me vine a Tepic a terminar mi prepa y dejé a mi familia allá en el rancho. Fue triste pero tenía que salir adelante, tenía que sobresalir. Me vine con mi hermana la más grande, llegamos a rentar y nos la averiguábamos para comer, para transportarnos a la escuela y para pagar los estudios. Desde que llegué a Tepic fue una batalla, no teníamos nada aquí. Salimos adelante y pues poco a poco se dieron las cosas. Me puse a trabajar en un negocio de comida porque me gustaba mucho la cocina gracias a mis abuelos; ellos eran muy buenos cocinando, me enseñaron a cocinar. De ahí salió para que comiéramos yo y mi hermana. Cuando regresé empecé a buscar entrenadores aquí, mi entrenador me abrió las puertas y se dio la oportunidad de que el boxeo ingresara como deporte a la Universidad, así empezó todo. Terminé la prepa, entré a la Universidad y pues aquí estoy gracias a Dios. Hasta ahorita he podido llevar las cosas, todavía pago los gastos de mis estudios, pago renta, luz, me visto, me calzo y todo lo que necesite corre por mi cuenta. Estudio la licenciatura de gastronomía aquí en la Escuela de Turismo; es pesado, es un poco cara la carrera pero siempre he dicho que cuando se quiere lograr algo, se puede y se dan las cosas. Estando aquí emprendí un negocio de tortas para sustentar mis gastos. Es pesado levantarte a correr, regresar a bañarte y preparar las tortas, venirte a venderlas para luego entrar a clases, volver a entrenar y de ahí a trabajar otra vez. En dos mil diecisiete fue la primera Universiada para el boxeo de la UAN, fuimos a Monterrey y obtuve la medalla de bronce; por una lesión en la costilla no pude participar por la de plata. Este año conseguí la medalla por la que estuve trabajando tanto. Como en cualquier deporte, se necesita pasión, coraje y ganas de sobresalir y superarse a sí mismo, hay que hacerlo con entusiasmo y con ganas. El deporte es importante en la vida, te libra de caer en malos pasos. Lo mejor es enfocarse al deporte y al estudio y nunca soltar a la familia de la mano, que son el único apoyo que tiene uno. Quiero agradecerle a mi entrenador por todo su apoyo, dedicación y esfuerzo que ha hecho con nosotros. A mi familia que siempre ha estado al tanto de cada competencia, de cada pelea que he hecho para llegar hasta donde estoy, y a todos los maestros de aquí de la Universidad que me apoyaron en su debido tiempo preguntándome qué tal las competencias; todos ellos fueron importantes durante este proceso para llegar hasta este nivel. Quiero terminar mi carrera y titularme, yo creo que más adelante vamos a debutar y a seguir trabajando con este deporte que es muy bonito. Mi idea es seguir con el boxeo profesional, he platicado con mi entrenador y pues vamos a darle a ver qué tal, vamos con todo. No es nada fácil, pero cuando se quiere todo se logra, con la bendición de mi madre, de mis abuelos y de mi Dios que desde allá arriba todo lo ve, todo se va a lograr.”

Hugo Zamorano, 23 años
Deportista
Él es #nayaritadelcentenario
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