Eruvey Tapia

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“Me vine a radicar a los Estados Unidos desde la edad de catorce años, a esa edad vine la primera vez. Estuve yendo y viniendo mucho, me gustó. Soy de Mecatán, de un pueblito del municipio de San Blas. Era una vida bien rara, mi mamá toda su vida estuvo acá. A mí me crió mi nana que es la esposa de mi hermano mayor. Yo venía con mi mamá, estudiaba y luego en las vacaciones me traían y así anduve para arriba y para abajo. Toda mi carrera la hice en México, después me vine a Estados Unidos a estudiar tendencias de moda. Tuve una infancia muy bonita a pesar de tanto contratiempo, pero no la cambio por nada. Fue lo más bonito que he vivido en mi pueblo, con mi gente, con mi familia. Tengo tres hermanos mayores que yo, soy el más chico de los cuatro, puros hombres. Todos radican en Nayarit. La primera vez que me dejó en Nayarit yo tenía ocho años, yo sufría mucho, entonces mi mamá se regresó. Cuando mi hermano se casó, mi cuñada fue como la mamá que no podía tener, no porque fuera mala, pero tenía que trabajar porque fue madre soltera y de cuatro hijos. Cuando me quedé con mi hermano mayor todo era más fácil, venía mi mamá con más confianza. Mi mamá tenía allá en Nayarit restaurantes, fue la restaurantera del pueblo, tuvo un restaurante muy bonito. Ya después los atendimos nosotros, mis hermanos mayores y yo. Mi madre iba y venía. Toda la vida pensé que iba a ser restaurantero o iba a ser cocinero, hasta que mi mamá me dijo una vez que no tenía que serlo. Como Sofía, mi cuñada que se convirtió en mi otra madre, cosía y yo disque le ayudaba, de ahí me nació la inquietud. Yo creo que yo puedo ser diseñador, dije, pero no. Era una carrera muy cara o una carrera para homosexuales o era para viejas, el machismo del pueblo. Y luego mis hermanos, que era para gente floja y huevona, no me dejaron. Fui modelo primero, hice comerciales, hice películas y todo porque no me dejaban ser diseñador. Hasta que mi hermano mayor me apoyó con mi carrera de diseñador, con la condición de que a la par estudiara otra carrera. Hice la carrera de comercio, en las mañanas estudiaba comercio y en las tardes me iba derechito a la escuela de modas. Así pasé cinco años de mi vida seguiditos. Después nos vinimos todos porque se estaba viviendo mucha delincuencia. Cuando me vine para acá viví la vida de cualquier inmigrante, luchando y batallando. Siempre soñé de más, nunca me conformé con lo que tenía. Viajo mucho, puse negocios aquí y allá, no me gustaba y los quitaba y los volvía a poner en otro lado. Toda la vida tuve boutiques, tiendas de moda, he tenido escuelas de modelaje, he sido instructor en todos los certámenes de belleza de aquí de California, en señorita México. Han pasado por estas manitas grandes personalidades que ahora son más famosas, son ricas, tienen casas, y yo sigo igual. Verlos ahora es una gran satisfacción. He tenido oportunidad de hacer muchas cosas, sigo en el medio, enfocado en la moda siempre. He estado tres años consecutivos participando en el Fashion Week de Nueva York, he hecho vestuario para Univisión, para Telemundo, incluso estuve en Televisa. Un vestido mío lo acaban de decretar una obra de arte y está en uno de los museos más importantes en California que es Arte Américas, en la ciudad de Fresno, ésas para mí han sido cosas muy trascendentes. Quiero dejar algo y que la gente se acuerde de mí, no solamente hacer garras por hacer. Esto es una lucha constante de no parar, para que valgan los años de tanta carrera. Ahora estoy por sacar una marca con mi nombre, me tiene muy emocionado eso. Es una línea de ropa que no se arruga y no tiene zippers. Tengo una tienda física, tengo clientes en todos lados aquí. Nunca he hecho otra cosa, de esto he vivido y de esto he comido, estoy contento y muy feliz porque hago lo que me gusta y me apasiona. Me echaron mentiras, me dijeron que iba a barrer dólares y ni madres, no barrí nada. Pero de que es el país de las oportunidades, sí lo es. Ya tengo mi hogar y yo creo que eso te lo da la edad y el trabajo. Vuelvo a Nueva York, creo que soy el segundo o tercer mexicano que ha estado en el evento. Eso es otra bendición, y que cada año me quieran tener ahí. Este año lanzamos la colección desde allá, desde el Fashion Week de Nueva York. Mi meta es Milán, irme con una colección de ropa muy mexicana, ya hice de todo. He decretado que voy a estar pronto en el Fashion Week de Milán, el evento de modas más importante del mundo. Ahí voy a estar primero Dios. Ese día voy a vestirme con ropa huichola, representando a Nayarit, es un sueño que tengo yo.”

Eruvey Tapia, 44 años
Diseñador de modas y migrante
Él es #nayaritadelcentenario
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