Baudelia Salinas

“Soy de Tuxpan, un pueblo muy hermoso de Nayarit. Viví ahí mis primeros años de la vida muy feliz. Dicen que los primeros ocho años de la vida no se olvidan, mi pueblo no se me olvida, para mí es el más hermoso. Le lloré tanto a ese pueblito, extrañaba el malecón, el cinco de queso, el mercado, las calles. Allá sentía que toda la gente me amaba y me protegía. Me vine de mi pueblo desde los dieciséis años, llegué a Tijuana en el sesenta y ocho, me vine a seguir a mi hermana. Después de que culminé de estudiar, por situación económica tuvimos que emigrar, quisimos ayudar a nuestros padres económicamente porque nuestra situación era muy precaria, eran siete niños los que tenían ellos. Decidimos irnos a Tijuana para ayudar a nuestros viejos por un tiempo, seis meses, ya después nos vinimos a Estados Unidos al sueño americano. Encontramos ángeles en el camino que nos dieron la mano. Llegué directamente de Tijuana a Beverly Hills, a una mansión de unos gringos que me recibieron con un “mi casa es su casa”. Desde el sesenta y ocho hasta ahorita ha sido mi otra madre, me abrieron las puertas de su casa y de su corazón, han sido parte de mi vida desde que llegamos aquí. He sido bendecida, me he portado bien. Hemos trabajado desde que llegamos y hemos ayudado a nuestros padres y a nuestros hermanitos, ellos ya fueron a la escuela. Nos empezamos a traer poco a poco a toda nuestra familia, allá no hay ya casa ni nada, acá quedaron nuestros padres. La vida ha sido muy buena. Aquí me casé, aquí tuve a mis hijas y ahora a mis nietos. Me casé y mi marido me migró, fui una persona privilegiada, eso se lo agradezco al universo. Empezamos a ayudar a la gente de allá que tiene menos que nosotros, se siente bonito poder ayudar a otro ser humano. Ayudamos a personas que de verdad lo necesitan, a niños con cáncer, a niños con problemas renales, a personas de la tercera edad. Pertenezco a la FENINE desde hace muchísimos años, soy del Club Tuxpan. Soy secretaria de mi club y soy consejera de la Federación, estoy muy contenta. No me puedo quejar. He sido de las pocas personas bendecidas, mi vida es bonita en realidad. Cuando oigo historias tristes me da mucha pena, me duele cuando mis compatriotas le sufren. Ya la tranquilidad económica me hace no estarme mortificando por nada. Tengo mi casita, que fue otro sueño cumplido. Ahora me dedico a andar por el mundo, acabo de regresar del Mediterráneo. Después de tanto trabajo podemos darnos el lujo de pasearnos, cuando trabajamos tuvimos la precaución de hacer un buen ahorro. He andado por tantas partes del mundo y todo México, pero para mí Nayarit es Nayarit; el más pequeñito y es el amor de mis amores. Estando en un país diferente me sentía en una jaula de oro, me sentía presa. Ya no me voy, tengo toda una vida aquí. Ya tengo cincuenta y dos años aquí, pero a cada rato ando por Nayarit. Todo el tiempo ando allá, vamos cada diciembre al día del migrante, traemos a Nayarit en el alma.”

Baudelia Salinas
Baudelia Salinas

Baudelia Salinas, 68 años
Migrante y promotora
Ella es #nayaritadelcentenario
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