Vanessa Peña

“Soy hija del señor Héctor Peña y la señora Rosa Morales, que en paz descanse. Hermana de Ramiro Peña, de Gil Peña, de Juan, hermana de Berenice. He estado en Estados Unidos casi toda mi vida. Mi papá estuvo viniendo todo el tiempo, no sé desde cuándo pero yo supe que venía por temporadas y regresaba a estar con mi mamá. Creció mi hermano Juan y él también se vino, después mi hermano Gilberto también, así poco a poco nos vinimos todos. Nací en Borbollón, yo pienso que tenía unos tres o cuatro años cuando me vine. Falleció mi mamá cuando yo tenía como año y medio o dos años. Marina, mi hermana, fue la que me crió con la ayuda de mi hermana Gaby, Mariela y Berenice. Fue difícil para nosotros acoplarnos al nuevo cambio. Mi papá tenía que seguir trabajando para seguirnos manteniendo. Poco a poco nos fue trayendo a Estados Unidos a Marina, a Juan y Gil. Aquí me crié, aquí estudié y tuve a mis hijas: tengo una hija de catorce y una de cinco. Aquí hice mi vida. Siempre trabajé para alguien más, trabajé en textiles, en mayoreo de costura, mayoreo de ropa, mayoreo de zapatos, siempre para beneficio de alguien más. Mi hermana Mariela y yo, con mi hermana Bere, tuvimos la oportunidad de tener un negocio propio y decidimos arriesgarnos. Hace seis meses, mis hermanas, yo y mi novio, empezamos el negocio Raspados Mamá Rosa. Una refresquería que ofrece raspados, ensaladas de fruta y nieves, todo casero. Empezamos con ayuda de mi novio, muchos ahorros de mi hermana, que tuvo la idea del proyecto, muchísimo trabajo y mucho esfuerzo. Nos tomó como un año echar el proyecto a andar, pero aquí estamos. Nos ha ido muy bien, mejor de lo que esperábamos, los paisanos nos han apoyado mucho y hemos tenido la oportunidad de vender el producto que tenemos. Quisiera hacer franquicias de Raspados Mamá Rosa. No pienso cambiar las recetas, tampoco venderlas, pero si me llegara la oportunidad de expandirme lo haría. No he carecido la vida de rancho porque tuve la oportunidad de ir y conocer mis raíces, conocer mi cultura y conocer a mi gente. Me acuerdo de las vacaciones, tuve la dicha de ir a Borbollón dos veces al año y convivir con la gente. Mi papá allá vive, estoy muy agradecida con la gente de Borbollón que lo quiere y lo respeta. Yo tengo como dieciocho años sin ir, tengo mucho tiempo que no voy, pero sueño con volver a regresar.”

Vanessa Peña

Vanessa Peña, 34 años
Migrante y emprendedora 
Ella es #nayaritadelcentenario
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